
Para quienes recién nos sintonizan, ésta es la segunda parte del post "Boda a la japonesa" que sugiero leer antres de continuar.
Boda: (Del latín vota, plural de votum, voto, promesa). 1. s., f. Dícese de aquella ceremonia en que todas las mujeres suelen soñarse vestidas de blanco desde que tienen uso de razón. //2. s., f. Llámase así al evento que marca el inicio de los votos matrimoniales, y en que los padres de los novios suelen gastar la mitad de sus ahorros de jubilación.
Terminada la ceremonia matrimonial fuimos invitados a los salones del hotel para la Recepción, ¡en el último piso del edificio más alto de Japón! Subir 70 pisos en menos de 30 segundos (a 750 metros/segundo, el ascensor de este edificio rompió hace años el récord mundial de velocidad) es una experiencia única, pero que estoy seguro es parte del paquete. Después de todo, si pagas dos millones de yenes (veinte mil dólares) por una Recepción para apenas 80 personas, esperas que la experiencia sea realmente excepcional, ¿no?
Las puertas del ascensor se abrieron y nos vimos en un pequeño hall con una mesa al centro, dos personas detrás, y dos filas de invitados que iban anotando sus nombres en los cuadernos de recuerdo, a la vez que entregaban sus sobres con el obsequio monetario a los novios (oiwaikin). Todos, sin excepción, entregaron sus sobres en este momento, y todos, también sin excepción, recibieron tarjetas con sus nombres y mesas. ¡Daba la impresión que si no habías traído oiwaikin, no te iban a dejar entrar al comedor!
Fuimos conducidos a una pequeña sala de espera con una vista espectacular de la ciudad (recuerden, estábamos en el edificio más alto de Japón) donde esperamos unos 30 minutos entre vasos de whisky, cerveza, gaseosas y té, antes de ser invitados al comedor. Estos minutos sirvieron para leer una de las tarjetas entregadas (en inglés para nosotros) en que los novios contaban su historia de amor, así como otra en que teníamos un diagrama con la disposición de mesas e invitados, ¡mencionando no sólo el nombre sino el cargo de cada uno! (Como dirían mis amigos argentinos, ¡plop y replop!).
Una vez sentados todos en nuestros sitios, comenzó el "show". Un video en pantalla gigante contaba la historia de los novios (dónde nacieron, qué estudiaron, cómo se conocieron, etc.), preparándonos para su aparición triunfal, que finalmente hicieron entre aplausos, flashes, y música incidental - ¡que vivan los novios!
Y comenzaron los discursos... La mesa de honor, al lado de los novios, estaba ocupada por los jefes de los novios, mientras que la de los padres era la más lejana... ¡Tanto pagar para ser relegado a la mesa más apartada! El vicepresidente de la compañía en que trabaja el novio dió el primer discurso, y el presidente de la compañía de la novia dió el segundo. Increíble el orden de prioridades...
Luego los novios cortaron el pastel... de fresas y crema chantillí, ¡y se dió inicio a la cena!

Ocho extraordinarios platos dignos de aparecer en la portada de una revista gourmet, y bebidas a discreción, mientras amigos de los novios daban sendos dircusos, y algunas sorpresillas (que nunca he visto en Latinoamérica)

Las porristas amigas de la novia compartieron agunas de sus anécdotas a lo largo de tantos años de compartir aventuras con su líder... Sí, ¡la novia fue líder de porristas!

Los amigos del novio prepararon un baile muy gracioso, con todo y subtítulos en japonés (ver la tira de papel detrás de ellos). Después de todo, ¿qué no hacer por quien fuese el capitán del equipo de béisbol?...

Una amiga común les regaló un baile flamenco (Es increíble el número de personas que gustan del flamenco por aquí)...
Los novios se retiraron unos minutos para darle tiempo a la novia a cambiarse de vestido. Ésta es una costumbre típica de esta fecha, y he escuchado de casos en que la novia se cambia no una sino dos, tres y más veces aún. Regresando al comedor trajeron una pequeña antorcha con la que encendieron una vela en cada mesa.

Luego un breve discurso de la novia agradeciendo a sus padres por haberla cuidado hasta la fecha (muy emocionada, no dejaba de llorar mientras leía), y luego uno del padre del novio, imagino que instruyéndola a ser buena esposa de su hijo. Unas palabras finales del novio, agradeciendo a todos su presencia "a pesar que sabía que todos estaban ocupados y su tiempo era importante", antes de dar paso a la entrega de regalos y al besamanos final. ¿Entrega de regalos? Si, ahora de los novios a los invitados por haberles regalado horas valiosas de su tiempo.
¿Y el baile? - ¿Qué baile? Los japoneses no bailan... Tres horas después de iniciada la recepción, ésta llegaba a su final. Bebida, comida, discursos y ausencia de baile... ¡una fiesta típica japonesa!
Ésta fue una experiencia realmente única. Cada país y cultura tiene sus propias tradiciones para celebrar acontecimientos importantes como el matrimonio, y en Latinoamérica no podríamos pasarla sin baile y sin que la novia arroje el bouquet a las solteras... ¿De qué no podrías prescindir tú el día de tu boda?

Una vez más, mis mejores deseos de éxito y felicidad a la recién formada familia. Que disfruten al máximo de su unión que es fruto, no me cabe la menor duda, del profundo amor que sienten el uno por el otro.
¡Muchas felicidades a los novios!
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