domingo, febrero 26, 2006

En un laboratorio vacío...



Hace poco concluyó (finalmente) el semestre. La quincena de exámenes finales, reportes y presentaciones es cosa del pasado. También la sustentación de Tesis por quienes terminaron cursos de maestría o doctorado. Aquellos que le dicen adios a la universidad (y que van a comenzar a trabajar este primero de abril) están gozando de unas bien merecidas vacaciones, y aquellos otros que están a un año de concluir están ya buscando trabajo. Porque sí, en Japón uno busca y se asegura un buen trabajo un año antes de concluir la Universidad.

Veamos cómo es la historia.

A pesar de lo que muchos japoneses cuentan (y de lo que algunos se quejan), el sistema de trabajo nipón ha cambiado poco. La probabilidad de que te quedes trabajando de por vida en la misma empresa en la que inicias tu actividad laboral (válido para egresados universitarios) es de un 60-70%. Cierto, aquel porcentaje es menor al de hace unos años, pero no deja de ser asombrosamente alto considerando que en occidente dicha probabilidad es más bien cercana al 0%.

Noviembre-Diciembre 2005. Durante los últimos meses de cada año, aquellos estudiantes que están por comenzar su penúltimo semestre (de grado o postgrado) comienzan a prepararse para las “Recruit Fair” o Ferias de Reclutamiento que se realizarán en un par de meses. Todos compran trajes nuevos y se preparan en cursos especiales para dar una buena impresión en las mismas. Asisten a seminarios y charlas, compran revistas especializadas y escuchan atentos a los gurúes del reclutamiento, ya que de lo que ocurra en los próximos meses dependerá su futuro.

Enero-Marzo 2006. Luego llegan las mismas "Recruit Fair", organizadas en todas las grandes ciudades, usualmente en coliseos, en los que se reúnen veinte, cincuenta o más empresas que están ofreciendo vacantes para los egresados. Cada empresa tiene un stand (un puesto) como en la antigua Feria del Hogar, e indican claramente (con un visible cartel) cuántos nuevos trabajadores van a aceptar este año. Los jóvenes se pasean entre todos ellos vestidos con sus impecables ternos negros (el único color serio aquí), hacen preguntas en los stands de las compañías en las que están interesados, conversan con los representantes de las mismas, y dejan con ellos su currículum si creen que aquella empresa es una buena opción. Durante la feria cada estudiante deja en promedio unas diez hojas de vida.

Marzo-Mayo 2006. En las siguientes semanas los estudiantes recibirán cartas de cada una de las empresas a las que están postulando. Algunas de estas cartas agradecen tu participación y te indican que están buscando personas de un perfil distinto al tuyo. Fuiste rechazado. Otras te invitan a visitarlos en una fecha especificada para un examen o una entrevista personal. Pasaste el primer round. la cosa no es fácil pero, si sobrevives tres rounds, estás adentro. Y un año antes, pues comenzarás a trabajar el primero de abril del siguiente año.

Mayo 2006-Marzo 2007. ¿Qué pasa durante ese año? No mucho. Como ya eres “parte de la familia” la empresa comienza a enviarte información de la misma y te asigna a alguna de sus oficinas en el país (ellos deciden a cuál). Si ésta está en una ciudad lejana a aquella en la que vives, te asignarán una habitación en el dormitorio de la empresa. Si por el contrario te toca trabajar en tu misma ciudad, te pagarán el transporte entre tu casa y la oficina, todos los días.

Mientras tanto debes esforzarte para concluir tus estudios adecuadamente (recuerda que falta aún un año para terminar) ya que, de no recibir un diploma, la empresa puede rescindir tu contrato.

Estamos comenzando marzo, y mis amigos que terminan este año (el año fiscal japonés, a efectos de estudios, pago de impuestos, etc., comienza en abril y termina en marzo del subsiguiente año) se están yendo de vacaciones a Europa. Aquellos que tienen un año más para terminar están avocados de lleno en el proceso de reclutamiento, y todos los demás están disfrutando unos días en casa.

El laboratorio está sorprendentemente vacío y silencioso, y puedo darme el gusto de escuchar música sin tener los auriculares puestos. Ojalá esto fuese así todos los días.

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