Estoy seguro que la nieve no alcanzará a cubrir la ciudad de un manto blanco como a finales del 2005 en que tuvimos casi-casi una blanca Navidad (nevó el 22, y el 24 ya no quedaba rastro de la condenada nieve...), pero espero sea la última jugarreta de este invierno que se va y se va pero no se ha ido... Verano, ¡ven a mí!
Y antes que pase el año sin postearlas, algunas fotillos nevadas que tomé ese helado jueves 22. Abríguense antes de verlas.

En un templo frente a la Universidad. Por si no se nota, tanto el suelo como el techo están totalmente cubiertos de nieve. Y sí, ya sé, ya sé, hay millones de templos en esta ciudad. Aquí todos los que mueren van directo al cielo...

En el mismo templo. Me gusta que el techo del mismo le da la escala adecuada a la lamparita esta.

No hay edad para jugar con la nieve, ¿eh? Estos chicos la pasaron de la refurinfunfláis y no me prestaron atención para nada... A poco que ni quería...

Sí, adivinaron, ese soy-ese soy-ese soy yo. Vistiendo unos lindos botines que están totalmente ocultos en la nieve. ¿20cm? ¿30cm? Bastante, ¿eh?

El edificio de mi laboratorio visto por detrás.

Me gusta mucho la foto de este simple cartelito. Creo que queda claro dónde estamos y cuánto nevó ese día.

La fachada de la Universidad de Kioto en todo su esplendor.
Después de ver estas fotos me creerán si les cuento que cuando la temperatura supera los diez grados ya se siente calientito, ¿no? ¡Disfruten los últimos días del verano austral!
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